23/4/08

ME RESBALA EL TIEMPO


En la nota escrita por la redacción -sección política- del diario El Tiempo hay trazas de malestar y casi de indignación por la captura del excongresista Mario Uribe, pieza clave de la reelección y de la hegemonía política del actual presidente. El Tiempo muestra un cierto enfado por la “incómoda protesta” frente a la Embajada de Costa Rica y dice que los manifestantes “no tenían una orden de captura, pero si un discurso exaltado” -atribuido a Iván Cepeda-. El periódico llega a insinuar que los manifestantes con: “Carteles ofensivos, protestas, una inusual serenata y hasta un ataúd de cartón interrumpieron la paz que trató de hallar (Mario Uribe) en esa sede diplomática”. La nota acaba en una especie de ‘estupor patriótico’ por la presencia de la noticia en distintos medios internacionales (primera plana en Estados Unidos, Inglaterra y España).
En aquellos medios, a pesar del ‘dolor’ que muestra El Tiempo, la manifestación de las víctimas hace parte de la noticia, porque se trata de un aspecto más de la crisis institucional que sufre el país y del legítimo derecho de los ciudadanos a expresar su posición frente a la violación de sus derechos. Ningún medio de comunicación tiene la potestad para calificar y despreciar el dolor de las víctimas mostrando su protesta como una manifestación vocinglera e inoportuna.
La actitud insolidaria y peyorativa del diario El Tiempo hacia las víctimas refleja la actitud de un sector del periodismo nacional, así que El Pellizco sirve de eco a una invitación -que ya ha circulado por ahí- para boicotear al Tiempo: 1. Borre a este diario de la pagina de favoritos; 2. No compre este periódico; 3. Hay otros medios en el país (Semana, El Espectador, Un Pasquín), y en Internet (Equinoxio, BBC, Reuters, El País, El Mundo); 4. Elija el medio de comunicación que sea más imparcial y ofrezca una información sin prejuicios, ni compromisos previos.
Recordemos que la desobediencia civil (un boicot por ejemplo) es una forma de solidaridad, una acción individual que inspira la transformación de nuestras vidas y de nuestro entorno.

17/4/08

«¡AQUÍ NO PASA NI DIOS!»

“-Mira, mozo, los sacerdotes han de ser muy templados en su comer y beber, y por esto yo no me desmando como otros.
Mas el lacerado mentía falsamente, porque en cofradías y mortuorios que rezamos, a costa ajena comía como lobo y bebía más que un saludador”
Lazarillo de Tormes


El feliz cumpleaños que entonó Bush jr. para Ratzinger sonó más a un ‘sad birthday’. Un aniversario trivial para algunos fieles que ignoran aún si la expresión ‘¡cuidado con el morcillón del obispo!’ es uno de esos castigos que el vicario de Roma celebra como una más de las realidades históricas del catolicismo o el aviso que debe colgarse en la entrada de toda sacristía. Lo cierto es que la práctica del vicio y el sometimiento a las bajas pasiones ha sido una de las características del clero. Holbein ironizaba sobre las veleidades clericales en un grabado que retrata la coronación del emperador: al papa le escoltan unos diablillos y un par de figuras de la muerte en medio del fasto cardenalicio. Ese mismo tema le dio a Goya para una serie de grabados en los que aparece un fraile -en procesión- que porta un sagrado estandarte del que cuelgan unos calzones carentes de propietario(a). De conocimiento popular son todos esos chistes en los que el mejor cliente del puticlub es el cura, el sermón lo da un monje borracho y el repartidor de la ceniza viene de carnavales. Los miembros de la iglesia se defienden diciendo ‘no somos todos’, está muy claro que no son todos, pero a la hora de tapar la farra y sus lúbricas consecuencias el cuerpo espiritual de la iglesia se acuerda que es uno para rezar, pecar y encubrir. Fue el mismo cardenal Ratzinger el que condenó a Hans Küng por afirmar que la jerarquía de Roma representa a una iglesia pecadora; y ratificó en 2001 un documento de los años 60 que ordena excomulgar a las víctimas que denuncien abusos sexuales, esconder a los sacerdotes que los cometan y negarlo todo como única regla. Hoy en día ‘ratzi’ se avergüenza de las actuaciones de la jerarquía ante estos hechos (en riguroso lenguaje canónico crimen sollicitationis), aunque actuó como encubridor desde la misma jerarquía. El critico del relativismo y del ‘buffet religioso’ defendió en su día que un ‘monstruo’ con sotana pudiera ser excluido de la justicia terrena, lo que le convierte en un gran relativista y en un comensal más del buffet moral de nuestra época. Entre la ironía de Holbain hacia el poder eclesial y los crímenes sexuales de la actualidad no parece haber una gran diferencia, en los dos casos la divulgación de la turbia desviación de los pastores y las quejas del rebaño se condena. Los bloggers italianos fueron denunciados por colgar un documental de la BBC sobre el ‘control de daños’ global que ejerce la iglesia en ese tipo de conductas y en gran parte de los países del ‘sagrado corazón’ los fieles gritan ofendidos: “Eso nunca ha sucedido”.

15/4/08

LA GUERRA DE IRAK Y LA HISTORIA DE LAS GRANDES CIFRAS


El premio Nobel de economía Jospeh Stiglitz ha calculado que la guerra de Irak costará, en caso de que algún día se acabe y los marines ‘back home’, 3 mil billones de dólares ($ 3 trillion). Es dificil llegar a acostumbrarse a la idea de que un país pueda gastar en una guerra infundada una cifra con 12 ceros ‘neocons’ -alineados muy a la derecha- y que la historia de ese gran número fuera tan reciente. La palabra ‘millón’ empieza a ser usada a finales del siglo XIII para sustituir a la expresión ‘mil millares’, así que los grandes números se calculaban en progresiones de miles, mil al cuadrado (103×2), al cubo, etc., hasta que Nicolas Chuquet, en el siglo XV, sugirió una progresión para los grandes números que dejará el mil y contara en millones: un millon al cuadrado (106×2), al cubo, etc., por eso el ‘trillion’ anglosajón en el título del libro de Stiglitz (The $3 Trillion War) con 12 ceros no es el mismo trillón latino con 18, lo que en cualquier caso tratándose de un gasto militar paranoide y megalómano es igual de aberrante.
Para un economista como Stiglitz el desafió mental que representa un ‘trillion’ está representado por la composición desaforada de un presupuesto militar subestimado por los asesores de Bush jr., en cambio para un hombre de la calle que como máximo ha visto un billete con tres ceros, que le debe durar los 30 largos días del mes, el asunto es tan imaginario como los milloncitos de la lotería o el chance de la quincena para cuadrar sus diversiones nocturnas. Stiglitz contempla en su fantástica cifra, inexistente antes del siglo XV y una quimera para el hombre de la calle, todo tipo de gastos: el pasaje de vuelta para medio millón de soldados y el mobiliario del campamento; los gastos de los veteranos de guerra entre heridos, incapacitados y los que nunca saldrán de las macabras escenas que han protagonizado; el dinero que se dejó de invertir en educación e infraestructura; el costo de las familias destruidas y las horas de trabajo desperdiciadas de un millon y medio de soldados; también entra la corrección monetaria y los intereses del 50% del rutilante ‘$ 3 trillion’, porque la mitad de ese dinero es prestado. A todo esto hay que agregar los gastos imprevistos del pentágono en operaciones encubiertas que, por supuesto, nadie conoce, ni puede estimar. Los neocons que casi superan con esta guerra el presupuesto norteamericano para la II guerra mundial, pensaban que costaría unos 60 miles de millones ($ 60 billions) que se iban a pagar ‘solitos’ entre los países que apoyaban a Bush jr. y el petróleo de Irak.
La superstición moderna que hacia de la guerra un incentivo para el crecimiento económico ha resultado falso y la política económica de Bush jr. un agujero en el sistema financiero global que ahora se denomina ‘desaceleración’ o ‘crisis’. El colapso de las grandes cifras, de los miles de billones, representa el colapso de una era política espantosa para el mundo, por eso resulta desde todo punto de vista absurdo que Colombia reclame por un TLC apoyado en la figura de Bush jr.; el norteamericano que según Stiglitz va hacer que todos paguemos, por generaciones, la cruel historia de una gran cifra: $ 3 trillion.

6/4/08

LOS SALTITOS DE VARGAS LLOSA



“Borges fue destituido de su empleo en la biblioteca "Miguel Cané" por el gobierno de Perón, en 1946, y degradado, por su anti-peronismo, a la condición de inspector municipal de aves y gallineros. El hecho es todo un símbolo del proceso de barbarización política que latinoamericanizaría a Argentina y revelaría a los argentinos al cabo de los años que, en verdad, no eran lo que muchos de ellos creían ser -ciudadanos de un país europeo, culto, civilizado y democrático, enclavado por accidente en Sudamérica- sino, ay, nada más que otra nación del tercer mundo subdesarrollado e incivil.” M. Vargas Llosa, El País.
Esta bien Mario, Borges perdió un empleo en el 46 ¿y qué? Por eso 60 años después cuando apedrean en Rosario el autobús en el que viajas, y te cagas encima, esos dos hechos demuestran que Argentina se ha ‘latinoamericanizado’ y ‘barbarizado’ via populismo, via cacerolada, porque se te antoja olvidar todo lo que pasó durante los años que separan al inspector de gallinas Borges y a los piquetes de agricultores de la semana anterior. Ahora entiendo porqué has firmado un libro junto a Plinio Apuleyo…

3/4/08

BOGOTAZOS I, II, III….

Arden los tranvías en la Plaza de Bolívar, en la avenida Jiménez, frente a la Gobernación, en hilera. Pasan hombres enardecidos. La desnuda 'mataganado' terciada a la cintura; el licor y los machetes; el palo y el puñal. El tranvía Nº 10 con el letrero de la ruta: Av. Chile- San Francisco, atrae a estos hombres que hacen el esfuerzo por descarrilarlo y volcarlo.
W. Ospina. El saqueo de una ilusión, 1998. *

Cuando vivía en el barrio Gaitán veía cada 9 de abril a unos ancianos ante la estatua del caudillo, intentaban describir, una vez más, cómo había desaparecido a manos de un desconocido aquel gesto de la retórica gaitanista: ¡Mamola! Con el mismo fin, García Márquez sostiene que el siglo XX empezó en Colombia aquel viernes de 1948, otros consideran que el ‘primer’ Bogotazo de 1893 marca el inicio de la modernidad en el país. Los Bogotazos son a Colombia lo que es Waterloo para Francia, la batalla de Trafalgar para los españoles o el 11S para los norteamericanos. A punta de Bogotazos se inventa una falacia: el día en el que se perdió todo pero se ganó el siglo, el momento en que cambio la historia. Creo que no hay nada más equivocado. En los Bogotazos de 1893 y 1948 está presente como causa de la deflagración y el motín la política bipartidista liberal-conservadora que manipuló a sus seguidores como si fueran tropas en un plan de batalla.
Colombia antes de 1893, en apenas 50 años, había vivido cerca de seis guerras civiles que enfrentaron al bipartidismo liberal-conservador. El 15 de enero de 1893 la gente más pobre de la ciudad incendió y saqueo Bogotá durante 24 horas, porque en un periódico conservador se publicaron unas gacetillas que trataban a los más pobres de ‘borrachos y parranderos’. Los liberales aprovecharon la ocasión y aleccionaron al pueblo; este fue el abrebocas de otra guerra, la primera del siglo XX, la guerra de los mil días.
La causa del segundo Bogotazo fue el asesinato de un tribuno del pueblo, el político que instauró el zapato escolar gratuito, el autor de “La Oración de los Humildes”. Apenas dos meses antes del día 9 de abril Gaitán convocó la ‘Manifestación del silencio’ en nombre de las víctimas de la violencia política conservadora por parte de los primeros ‘chulavitas’ y ‘pájaros’, los tatarabuelos de los ‘paracos’.
Los Bogotazos representaron un gran culmen de los enfrentamientos rurales del bipartidismo trasladados a la violencia urbana, lo que degeneró en un régimen sin libertades. Al final de cada Bogotazo se firmaba un pacto político bipartidista a favor del ganador del motín urbano, lo que precedía a un cruento periodo de más violencia rural.
La agresividad del bipartidismo político colombiano es la principal causa de la violencia rural -en gran parte del siglo XX- y de los ‘Bogotazos’. Por eso no es casualidad que la permanencia de los mismos partidos políticos y de los descendientes de aquellos dirigentes, tan proclives a la barbarie, ofrezca una imagen superficial del ‘Bogotazo’ en la que es muy difícil reconocer la responsabilidad histórica de la violencia del bipartidismo en aquellos conflictos. Este hecho le da aun más vigencia a las palabras de Jorge Eliécer Gaitán:
«En Colombia hay dos países: el país político que piensa en sus empleos, en su mecánica y en su poder, y el país nacional que piensa en su trabajo, en su salud, en su cultura, desatendidos por el país político. El país político tiene metas diferentes a las del país nacional. ¡Tremendo drama en la historia de un pueblo!»
*Ver el video sin sonido.

1/4/08

!!!TENGO FILO HERMANO¡¡¡¡ (!I’m cutting dude¡)


“La sociedad está dividida en dos grandes clases: la de los que tienen más comida que apetito y la de los que tienen más apetito que comida.”
“La glotonería mata más que la espada”

‘Moler saliva’, ‘come lo que quieras, pero cómetelo bien’ son de esas frases cajoneras que le dan un poco de hilaridad a una conversación en la mesa, seguidas de ‘no meta los pies en la sopa’, ‘se come los garbanzos amarrados’ y muchas más a propósito de nuestra elemental - o sofisticada- relación con el ‘papeo’. No nos sorprendería entonces que el orden mundial estuviera gobernado por el mercado alimentario: una megaestructura que empobrece al mundo rural, enferma y manipula a los consumidores, una industria responsable de inmensas fortunas basadas en los sistemas de distribución y manufactura de alimentos, en el diseño biológico de las materias primas, y en la definición de las prioridades alimentarías del hemisferio norte en detrimento del hambre de los países pobres. Al parecer no es la religión, ni el petróleo, ni el dinero….es el cotidiano e imprescindible ‘bitute’ lo que gobierna las relaciones comerciales del mundo global.
Del tema ‘comida’ se han hecho documentales como ‘Super-size me’, ‘Fast food nation’ y hasta credos alimentarios: slow-food, macrobiótica, vegetarianos estrictos o laxos. Aunque tan sólo los hechos muestran que la comida está primero que Internet o el terrorismo. Hay personas, y no son pocas en el mundo desarrollado, que deben pagar dos pasajes de avión porque su enorme humanidad requiere dos asientos y dos raciones de la detestable comida inventada para el transporte aéreo; hay tal cantidad de productos alimentarios industrializados que es necesario enseñar en los colegios el ‘significado comestible’ de la palabra berenjena. En el otro lado del mundo millones de campesinos pierden sus tierras, porque en los tratados de libre comercio no se contempla la defensa de las pequeñas explotaciones destruidas por la invasión de productos transgénicos más baratos y productivos, plantaciones que exterminan a las especies biológicas locales. En México el maíz de las milenarias tortillas es una marca registrada y protegida por las leyes del copyright, ahora una precolonial tortilla es un producto industrial que engorda y enferma ¿Tendremos que marchar por las calles exigiendo la salvación de la Arepa y la aguapanela?
Después de tantas conquistas políticas y culturales del mundo, tardo-moderno y ante-primitivo, en el que vivimos, hay que pensar y luchar por el derecho fundamental a la ‘soberanía alimentaría’, lo que ayudaría a superar las hambrunas en los países pobres y la obesidad mórbida en los países ricos. El supuesto equilibrio alimentario de nuestro mundo globalizado se traduce en dos billones de personas entre obesos y hambrientos. Las cifras reales del bienestar social no deberían ser solamente el producto bruto per capita, la conexión a Internet o el nivel educativo, también debe contemplarse el grado de soberanía alimentaría de cada país y la relación cultural de sus habitantes con la comida. El hambre no debe ser el condimento de nuestro mundo y tampoco nuestro único alimento la existencia patentada de tres semillas.
Léase:
'Obesos y famélicos' (Stuffed and Starved: Markets, Power and the Hidden Battle for the World Food System) de Raj Patel.
http://www.stuffedandstarved.org/drupal/frontpage
http://www.foodfirst.org/

28/3/08

STEAL THIS HIPPIE


“Free speech is the rigth to shout ‘theater’ in a crowded fire” proverbio yippie.
“Me siento identificado con los niños burgueses que quieren reemplazar las armas por las flores” A. Hoffman.

Un columnista del NYTimes dice que para el nuevo altruismo norteamericano, sostenido por fructiferos negocios, “Barack Obama es como Abbie Hoffman”. Identificación que alimenta la nostalgia de los ‘yuppies’ por los ‘yippies’ (partido de la juventud) y una moda -casi socialista- de estilo contracultural sesentero, en la onda de ciertas opiniones subversivas inconfesables: el capitalismo socialmente correcto y el venture-capital codo a codo con programas de acción comunitaria. Será una coincidencia que mientras Obama le pone color a la casa blanca en los cines se proyecta un documental sobre el juicio a los 7 de Chicago, otros dicen 8 si incluimos a Sealer el lider de los ‘black panther’, que organizaron la protesta de 1968 contra la guerra de Vietnam. Abbie Hoffman hizo parte de los siete-ocho y el documental se llama Chigago 10.
Hoffman murio en su ley por una sobredosis de barbituricos en el 89, pero antes había dado valiososo consejos a los vagabundos para vivir gratis y robar cualquier cosa en “Steal this book“; participó en una levitación del pentagono que se levantó unos centimetros del suelo y se puso verde antes de la primera carga policial; recibió un guitarrazo legendario de los Who en Woostock; y denunció la opresiva irrealidad de la sociedad norteamericana; fue amigo del black-power, el defensor de la paz-amor contra la industria de la guerra, el activista de las revoluciones mínimas inspiradas en la honestidad vital y en el desarraigo de la libertad, el lider de la psicodélia revolucionaria que ponía antes de cualquier palabra FREE….todo FREE…
Años después Abbie decía ignorar el impacto televisivo que tuvieron la protestas de Chicago y la relativa conciencia que por un momento despertó a la Norteamérica obtusa, sorprendida hoy por el auge de Obama y embarcada -otra vez, cuantas van desde el 68- en una guerra en las fronteras del Imperio.

18/3/08

LA MENTIRA SALE DEL ARMARIO



Sólo hay mentiras y de todas ellas la más grande es la verdad

El lema de la noventera X-files era “la verdad está allí fuera”, aquella frase representaba una trama incomprensible de una perplejidad engañosa: no había un “allí fuera” y menos alguna pista acerca de la “verdad”, luego vino el Nero de Matrix que accede al “desierto de la realidad” cuando reconoce el falso escenario digital que gobierna el mundo. De este modo se representa en Norteamérica el imperativo humano ‘!conoce la verdad¡’ que se parece más a una adivinanza, una fabula o una figura narrativa al estilo de Lewis Carroll: sigue al conejo blanco a su madriguera que tiene mucha prisa. Eso es el documental Zeitgeist (el espíritu de la época): un conejo blanco que no deja de mirar su reloj; alguien que abre los ojos en una habitación en la que soñaba que estaba dormido soñando que dormía en esa misma habitación soñando que dormía.
Es muy curioso que sólo cuando la sociedad norteamericana se siente engañada el resto del mundo también debe sentirse igual, creo que este es el gran motivo del documental: alguien ha defraudado espiritualmente a los norteamericanos y ninguno de ellos se ha dado cuenta. Ese es el papel que asume este documental en la cultura norteamericana, lo que resulta comprensible por los temas que trata: los símbolos religiosos, la invención del terrorismo y las trampas financieras.
En Norteamérica millones de personas creen que ‘Jesús les ama’ y defienden con el mismo fervor el derecho a llevar armas como la expresión bíblica ‘Dios es amor’. En el inicio de la candidatura republicana había un pastor que aseguraba que Adán y Eva fueron personajes históricos tan reales como los asistentes a su iglesia. Lo que ha generado un integrismo religioso basado en la idea nefasta de que los norteamericanos son el pueblo elegido por Jesús y los votantes de Bush jr. se enorgullecen de esa creencia. Esos mismos creyentes son los que financian el ejercito con sus impuestos y ayudan a la expansión imperialista norteamericana, también son los mismos que se endeudan hasta el culo para consumir compulsivamente. Ahora viene Zeitgeist y les cuenta a los buenos cristianos de Norteamérica que toda esa historia es una mentira y esos mismos cristianos mandarán a la mierda la verdad -detrás de las mentiras- cuando voten a los republicanos.
La primera parte de Zeitgeist es un ejercicio muy pobre de lo que se conoce como ‘religiones comparadas’. La conclusión del documental es un simple: el Jesús histórico es una invención, igual que Buda o Krishna. La idea ‘engaño igual religión’ tiene más de doscientos años, los mismos que proclamar que dios es una creación cultural, así que las inquietantes conclusiones de Zeitgeist parecen dirigirse a norteamericanos puritanos que no ven nada más allá de sus televisores, sus deportes absurdos y la comida basura. En la segunda parte del documental aparece la teoría del ‘gran complot terrorista’. Sin embargo, mucho antes de Zeitgeist, y con la colaboración de académicos y periodistas de todo el mundo, entre ellos Gianni Vattimo, y en la misma línea critica de Noam Chomsky, se publicó en Italia “Zero. Perche la versione ufficiale sull 11/9 e un falso”. Cada capítulo de este libro desarrolla en detalle los argumentos de Zeitgeist, así que una vez más se habla primero de la ‘gran conspiración’ en Europa para que sea novedad en la puritana Norteamérica, donde ya se han producido documentales sobre la invención del terrorismo y la paranoia colectiva como forma de cohesión social (“American Zeitgeist: crisis and coinsciense in a age of terror” de Rob McGann).
La ultima parte del documental revela los detalles de la fundación de la Federal Reserve y los mecanismos financieros que dominan a los norteamericanos; está claro que ya están en el olvido las ideas de Galeano sobre la manipulación de América Latina por parte del banco central de los pobres: el BID y el FMI. El documental quiere enseñar un gran complot financiero: el de los grandes banqueros de principios del siglo XX, cuando todos los años se reúne en Davos un ‘gran complot’ de los más ricos del mundo para deliberar sobre el crecimiento de sus fortunas. Nadie entra a sus reuniones, pero los hoteles están llenos de periodistas.
Zeitgeist es la verdad mentida y mentada de los perogrullos, de esa parte de Norteamérica que en las grandes ciudades no es visible, pero que todos los domingos va a culto con sus pastores republicanos, tiene fe en la creación del universo, el amor personal de un tal Jesús y que guarda un arsenal en su casa. Pero también es la verdad global divulgada por una empresa que facilita a otra parte de la gran audiencia mundial los argumentos suficientes para corroborar lo que ya sabe el tango: “el mundo es y será una porqueria”.
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