18/05/09

Sonambulario (in memoriam)

“nos suspendieron el derecho a la tibieza”
M.B
Vuelto a leer después de los quince
Poeta de los hombres que miran
Ese repentino cuerpo suspendido e imperdonable
El día que partió se quedó la invasión de palabras
taquigráficas, litúrgicas,
-mecanografiadas sin voz, ni rostro-
paseando sonámbulas entre las dunas de una historia sin desierto
Su revolución estuvo a dos pasos del pan,
a una mano de la cómplice, a pie juntillas
en los talones desnudos del silencio
y codo a codo en la general angustia de los desterrados
No hay tiempo para los latinoamericanos
Son tan inoportunos, obvios y melosos
El bigote es para disimular.


28/04/09

Uribenstein: un puzzle histórico






Alguna vez hice este comentario -ante alguien que deseaba permanecer en el anonimato-: Uribe no es muy diferente de Laureano Gómez. Le decía que ambos habían tenido la capacidad de enardecer el espíritu nacional con unos cuantos “pájaros”, patriotas carniceros con fecha de caducidad desechados después de una frugal alianza. El interlocutor en cuestión me dijo que Uribe era algo más que Gómez y llego a atribuirle una inteligencia desbordante, un ímpetu sobrehumano, además de una retórica que fascinaba a sus partidarios. Le repliqué que Gómez tenía las mismas cualidades no en vano fue capaz de planificar en los años 50 tres décadas de control político del que la modorrienta nación aun no ha conseguido despertar. Quizá las circunstancias históricas quisieron a capricho darle a Gómez un Himmler para sus devociones políticas y a Uribe un torpe vaquero ebrio.
El caso es que la comparación me sirvió para elaborar una idea harto insultante y descompuesta: Uribe puede ser el Frankenstein de la historia política de Colombia, una especie de puzzle de lo más excelso de las bajezas tiránicas nacionales. El ejemplo de Gómez es tan diáfano que Uribe no llegó a prosperar hasta que el hijo de Laureano recordó con su muerte a unos tantos cachiporros anónimos. El reciente escándalo de los hijos del mandatario y el debate mediático resultan banales ante la manipulación institucional y política a la que el huésped de Palacio somete al país. Sin embargo, todo esto no dejan de ser partes inacabadas de la historia nacional: Lleras Restrepo apago la radio para darle las elecciones a Pastrana Borrero; La constituyente del 91 fue un mercadillo constitucional en el que se empeñaron e inventaron derechos fundamentales como “no ser extraditado”; la riqueza de los vitalicios padres de la patria ha salido durante décadas del tesoro público; el falso positivo más flagrante ha sido el Palacio de Justicia en el 85. Con todas estas perlas de la historia política se puede hacer un asqueroso collar para colgárselo al puzzle político que ha resultado de esta cadena de hechos que mezclan corrupción, bajezas de alto funcionariado y ante todo ese chovinismo vocinglero que sólo algún apátrida ha sido capaz de convertir en literatura con párrafos de un resentimiento mordaz -si vallejito, un paso al frente, sos vos-.
El puzzle histórico que ahora gobierna con desaforado apetito se impone en todas las discusiones porque sus contrincantes le llevan en el fondo de su abolengo político. Que puede decirle Gaviria a Uribe, aquel mediocre subproducto de un magnicidio; que puede oponerle Samper y sus cajas de cartón llenas de millones; y el resto de la clase política que se revende al mejor postor como el nieto de nuestro ‘único’ dictador que amasa fortunas propias y ajenas a nombre del MOIR ¿Qué pueden objetarle todos ellos a su gran espejo?
Este aberrante experimento en el que se construye al gobernante ideal con las partes más anodinas de la historia nacional explica mucho la senda del destino patrio que puede prescindir, incluso, de Uribenstein, porque la memorable clase política que ha legislado y constitucionalizado al servicio del saqueo de unos cuantos y la marginación de las mayorías es un mal bicho que parece imposible erradicar. Por eso el rompecabezas de la descalabrada historia nacional tiene hoy aspecto de futuro inevitable e irredento, por lo menos durante una década más.

17/03/09

DOS BARETTAS


-Amá ¿y qué es la bareta?
-Ay mijo…el creador nos dio una que mata al prójimo (la pistola automática) y otra que se fuma (cáñamo).
- ¿Y cuál está prohibida?
- Obviamente la que se fuma…

El acceso de los jóvenes a las dos “barettas” es un hecho en cada favelato, comuna o suburbio de cualquier gran ciudad. En las guerras africanas las milicias de adolescentes y niños disponen de las dos: una ayuda a soportar la barbarie y la otra a cometerla sin descanso. Los raperos de Rio de Janeiro cantan un tema en el que alertan a los jóvenes para que no reciban armas, ni droga. Ellas justifican el simplísimo por qué de la corta vida en los barrios marginales.
El acceso a las armas es facilitado por una industria militar protegida por las banderas de las naciones “solidarias”. La distribución de la droga corresponde a un negocio familiar, la asociación de cuatro primos que llevan avionetas y lanchas rápidas a cualquier puerto del mundo. Si un país sólo recibe armas se trata de un asunto de seguridad nacional; si un país sólo recibe droga se trata de un asunto de placer social. Pero hay sociedades donde se juntan las dos, aquello puede convertirse en un delirio de seguridad y en un derroche de placer que suele acabar muy mal.
En estas mismas sociedades hay ciertos grupos que sólo reciben drogas con fines recreativos, no conocen las armas y los disparos los escuchan -a la madrugada- en la calle. Para estos individuos reivindicar el consumo es fácil, pues no llevan las pistolas que les garantizan el acceso a sus “dosis de personalidad”. Las pistolas las llevan otros, quizá unos adolescentes que tienen menos años que muertos a la espalda y por lo menos la mitad de hijos, con cuatro o cinco de sus mujeres-niñas.
Aquellos individuos, tardomodernos y digitales, tienen el control sobre ciertas “acciones incontinentes” -como el consumo de drogas-. Su búsqueda del placer se resuelve con echar seguro a la puerta y acogerse al artículo 16 de la Constitución. En el país de las dos “barettas” no existe la conciencia de que hay algo más que el derecho al libre desarrollo, también es necesaria una ética que explique los derechos colectivos de los marginados.

La parodia de los derechos

La defensa del libre desarrollo de la personalidad (Art. 16) incluye una sofisticada preparación. Se ha leído que un conocido escritor se sirve de sus libros, de sonidos barrocos y de algunas maromas eróticas para justificar el culto a unos porretes advenedizos y coquetones. En este caso no hay porque evaluar el contenido del derecho al libre desarrollo que se reduce a un escueto “haz de tu culo un candelero”; asunto ya juzgado por las Cortes en 1994.
El derecho es limitado y llega tarde a la fiesta porque antes, durante y después se ha fumado y esnifado mucho, así que el mentado “libre desarrollo” ya ocurría sin ley alguna. Resulta imposible reivindicar un derecho que hace parte del deseo humano desde que cogemos con fruición la teta para mamar como desesperados. Lo que interesa es el contexto donde se lleva a cabo ese desarrollo, si lo observamos con cuidado nos damos cuenta de las trampas morales que puede inducir una ley inconstitucional -sin duda-, pero ante todo amañada por unos intereses que se niegan a reconocer el conflicto social que rodea al desarrollo individual.
Penalizar el porte y el consumo significa hacer campaña electoral a costa de los barillos ajenos. El candidato de la oposición fue uno de los magistrados que firmó la sentencia del 94 y sus votantes, no sé si la mayoría, acompañan su interpretación de los derechos fundamentales. Así que a la hora del discurso en una plaza cualquiera el candidato-a-la-reelección-indefinida defenderá a una sociedad hipócrita en la que todos meten pero en la que nadie tiene, ni sabe dónde se consigue. Al final este sentimiento infame inclinará la balanza moral de los votantes.
Es hora de repensar la prohibición de la dosis personal de Baretta, de la pistola. Es hora de reivindicar el desarme de la vida social. No puede haber libre desarrollo de la personalidad en un país en el que se quita ese derecho con un par de tiros y las víctimas carecen de la atención social que repare sus padecimientos.
Poner a la sociedad a luchar en los lugares equivocados, crear escenarios de confusión, resolver bajo la estrategia de un falso imperio de la ley las ambiciones de unos cuantos. Esto es lo que hay detrás de una discusión inútil que desvirtúa la ética individual para que cuatro babosos saquen sus “dosis de personalidad” y demuestren que en el país de las dos “barettas” los derechos sociales, los más urgentes, no le importan a nadie.

20/02/09

Máximas Vulgares


Decía Greenspam un pianista que ejerció alguna vez de director de la Reserva Federal que el acicate de la crisis financiera que ha desatado la recesión global fue la “avaricia”: todos querían ganar más y en efecto sólo ganaron unos cuantos. Confió el viejo banquero que el mismo mercado, aquella indispensable mano invisible, corregiría el deseo inagotable que tenían algunos de ganar más vendiendo y comprando “pajaritos en el aire” por medio planeta. Decía el pianista que el mercado mostraría el fallo y descartaría por sí mismo aquellos productos. Un profesor retirado se ha hecho, más que famoso, por llamar a las cosas por su nombre señalando distracción donde había confianza e inocencia donde sobraba la ignorancia. Era imposible proyectar ganancias sobre el endeudamiento ajeno, resultaba descabellado convertir en un producto financiero la deuda de un sujeto que no podía pagarse ni lo que llevaba puesto. Cuesta creerlo pero así fue, lo que un día podían comprar unos “vaciaos” con dinero ajeno aceitó la economía y fue un título con valor negociable, avalado por auditorias que le auguraban prodigiosas ganancias.
Este buen profesor empezó hace más de un año sus análisis delatando a las autoridades económicas del primer mundo con la sencillez y la claridad de sus reflexiones. Todos le entendían, todos le querían escuchar, mientras jóvenes banqueros de costosa educación en Oxford o Harvard no entendían nada de lo que estaba pasando. No resulta difícil hallar en la reflexión de Greenspan y en la del buen profesor un mismo asunto que hace tiempo un fracasado polemista francés observó en el comportamiento de las sociedades. Las distintas manifestaciones de la existencia colectiva están regidas por sentimientos y sólo aquel que sepa reconducirlos hacía su propio interés conseguirá éxito social. Llevar al buen puerto del interés propio los deseos de grandes colectividades, ese es el objetivo de políticos, banqueros, medios de comunicación, empresarios. Sólo algo de fortuna y la ductilidad que da el conocimiento de los sentimientos ajenos puede hacer a unos cuantos realmente poderosos. Se trata de un juego de fuerzas en que la confianza, la ambición, la envidia, el temor, el orgullo y la avaricia están primero que cualquier ideal. Por eso entre los conceptos fundamentales con los que el pianista y el viejo profesor se explican están: exceso de ambición, ignorancia no admitida, confianza ciega; sentimientos humanos explotados y esclavizados por el interés muy particular de unos cuantos. Aquel polemista francés en su libro “El Arte de medrar” publicado a mediados del siglo XIX ,de manera anónima, le achacaba a unas cuantas presunciones la candidez humana, madre del caos y el desastre colectivo:


Se cree que el mérito es el medio más seguro para ascender.
Se cree que hace falta capacidad para ocupar cargos.
Se tiene la ilusión de que la opinión pública gobierna el mundo.
Se cree que la política consiste en la ciencia de los asuntos de Estado.
Se cree que los hombres públicos tienen fe en lo que dicen desde la tribuna o lo que escriben en sus libros.
Se cree en el progreso indefinido de la humanidad.
El pueblo cree que cuando hace una revolución se beneficiará de ella.
Se cree que para establecer un gobierno basta con hacer una constitución.
Se cree que al mundo lo gobiernan las ideas.
Se cree que los pueblos se corrigen.
Se cree que existen teorías filosóficas o sociales nuevas.
Se cree que llegará el día en que las naciones ya no se harán la guerra.
Se cree que no se puede ser un ignorante y un necio cuando se escribe un libro.
Se cree que los que piden reformas las desean.
Se cree que los que sostienen hoy un gobierno porque es fuerte no serán los primeros en derribarlo si por ventura se tambalea.
(…)Preguntémonos qué sería del orden social si estas vulgaridades no estuvieran en circulación.


Nuestra actual crisis global es tan vulgar como estás máximas.

9/01/09

MEDALLITAS

Quizá me den una medalla
por haber vivido.
Armando Carrillo



Para toda medalla hay un merito, algunos de ellos son esforzados otros conmemorativos y a veces son absurdos insoportables, mas no por ello menos usuales. Cuelgan de los comercios que asedian a los lugares de peregrinación cientos de medallitas de santos o vírgenes que representan un golpe de suerte, un pedido de protección, de salud, a veces de puntería. Es imposible olvidar las medallas colegiales que dignificaban por momentos los aciertos de una memoria plena de datos olvidables; la dedicación ciega de la infancia a la estupidez educativa. Estos tributos mal repartidos son un rezago cansino de las condecoraciones militares, la elección azarosa de un valiente entre la masa de cobardes que van hacia la muerte entre los caminos de una guerra sin responsables, ni regentes. Medallas que dan distinción, que dividen, que destacan las miserias de un mundo lastrado por su extravío.
Cada uno de estos pormenores, y otros más, le caen a la medalla que W. Bush le dará al insigne inquilino -ahora casi dueño- de palacio. La tal medalla se llama de la libertad, esta especie de adjetivo “…of freedom” reluce en las invitaciones a los cuerpos diplomáticos que ya se preparan para ir al evento y doblar el labio en gesto: severo chiste se marca el -ahora- huidizo Bush condecorando a un ex primer ministro víctima de sus mentiras Blair y a un aliado de las Bananas Rep. Uribe conocido por su inepta tendencia a la irritación y el berrido cuando se trata de los llamados defensores de los H.R. Se supone que estos dos son verdaderos gladiadores de la libertad del mismo modo que otros como: Gregory Peck, Bob Hope, media plantilla de los Yankees, unos cuantos directores de la CIA y como no, el cerebro de la invasión a Irak.
Quien da la medalla ha repetido mil veces que su guerra de mierda fue en nombre de la libertad, así que siendo como es un protagonista de la lucha por la abstracta libertad ajena se da a los homenajes, invita a un par de amigos y les dice: saca pecho que ahí va el colgandejo este. Espero que, una vez hartos de medallitas y champanes, a estos sujetos condecorados les de por retirarse de la lucha por la libertad, ya han desecho bastante, ya la han cagado demasiado, nadie les pidió que se postularán a ser dueños de la historia colectiva de sus naciones. La libertad no les necesita, es más si no hubieran salido de casa a luchar por ella nadie les habría echado en falta.

4/11/08

...él ya le extraña


28/10/08

La concordia: una víctima de sí misma


La historia es una oscura broma. Los Borbones que alguna vez se repartieron el mundo, hoy reparten premios deportivos y literarios. Pero, más allá del merito de los premiados y el valor -o descrédito - de los premios están las reacciones de aquellos que jamás recibirán algo parecido a unas ‘reales’ palmaditas en la espalda. Ingrid recibió el premio de los Borbones como alguna vez le tocó a Mutis, a los U’wa, que están en riesgo de extinción, o al Instituto Caro y Cuervo que fue clausurado días después de la ceremonia. La misma suerte puede socorrer a la premiada Ingrid -la ‘Jeanne d’Arc’ criolla- que genera en los provincianos periódicos locales un recelo inmarcesible.
Nunca ha habido alrededor de un premio a la Concordia tanta discordia. Entre los aplausos a la premiada sonaban los disparos de la policía nacional a los indígenas, la negativa del gobierno a aceptar la ley de víctimas; y para completar Uribe levantó el ala de su poncho para que un secuestrado más acrecentara su imagen pública. En el país del premio a la Concordia la discordia es un bien ganancial que multiplica por doquier la muerte, la injusticia y la mentira. Resulta satírico que la palabra Concordia se adjudique a una víctima de la discordia y que sea la discordia el pan de cada día en un país incapaz de reconocer su condición de victimario y responsable locuaz del encubrimiento de su violento acontecer.
La imposible Concordia no representa nada para la realidad nacional, nadie se impacienta, ni pierde los nervios ante la paradójica realidad de las víctimas de la discordia que en su mayoría son tratadas como ‘víctimas de sí mismas’, porque sus victimarios si que merecen premios: jugosas recompensas, convenios de inmunidad y viajes con todo pago. Mientras los premios a la Concordia sean valorados con escepticismo, porque no se ha elegido a la víctima adecuada y la tal señora nos cae mal; la nación seguirá celebrando la discordia y premiará el valor de los victimarios.

23/09/08

La parodia del profe Lucas y la histeria patria


Se robaron el primer grabado de la serie goyesca “los desastres de las guerra” expuesta en la Fundación G.A.A.de Bogotá . Es posible que este grabado no tenga por sí mismo mucho valor comercial, teniendo en cuenta que pertenece a una colección, de 81 grabados más, que se vendió este año en Madrid por setenta mil euros. Hay robos aun más escandalosos: “El grito” de Munch fue descolgado y puesto en la cajuela de un carro sin la menor resistencia; el patrimonio románico aragonés fue zaqueado en los años setenta por un sujeto apodado el ‘americano’, que en realidad era alemán, y vaciaba iglesias, tumbas, antiguas aljamas etc.; y ni hablar de los -todavía en activo- guaqueros.
Interesantes robos coloniales embellecen el Royal Museum y el Louvre, tanto que en la ficha técnica de algunas obras debería figurar el título “Robado a…”. Una parte de las colecciones de estos museos tiene una oscura procedencia, no se conocen los datos de su adquisición o no hay documentos que demuestren su origen. A veces su autenticidad es cuestionable como el caso del cuadro “El Coloso” que se exhibe en el Prado, atribuido a Goya hasta hace pocos meses.
El Arte ha sido un botín de guerra y un medio de ostentación para los poderes más díscolos, de ahí que no sea gratuito que al profe Lucas le pareciera una negra-burla politiquera la exposición de los desastres en un país que sobrevive en medio de horrores goyescos. Así que una vez desaparecido el grabado escribió un comunicado del autodenominado "Comando Arte Libre S-11" para reirse del asunto. Esta seudobroma no le cayo bien al culture club santafereño que vio en la parodia subversiva del profe Lucas una ofensa al buen gusto, la mezcla inapropiada de antiguas invenciones revolucionarias y unos emotivos resentimientos hacia el nepotismo que gobierna la “industria cultural“ de la región. Mientras el universo cult local se regodea con el mal gusto del profe Lucas (que se compara a sí mismo con un desfile de guignols, cuyo humor alude sin acusar y acaricia la provocación sin disentir), los llamados comunicadores se comen el cuento y ven en la parodia subversiva la primicia de una más de las histerias patrias: el enemigo descarao.
En un país en el que disentir es la ruina y lameculear el desayuno de palacio, escuchar la parodia de una voz enfebrecida y radical suena a miedo, a una necesidad de levantar la cobija, taparse y temblar: el coco aúlla en la lejanía…¡Salvemos la patria mi general! Esa ficción patriótica y los estragos del conflicto están representados en el arte nacional. Los artistas proclaman cómo duele el país de la eterna soledad en el que la violencia siempre es poca, tal como en los grabados de Goya. A ellos nadie parece tomarlos en serio y su obra es uno de los testimonios más sensibles de la cruda-muerte-realidad del país (un ejemplo).

19/09/08

ZEITGEIST

Aquí tienen 10 minutos de un documental que ha golpeado mi conciencia así como mi incredulidad. También pueden disfrutar de la transcripción de otro fragmento del mismo documental.

"Zeitgeist" parte II:

(Aparece una fotografía con dos tipos; voz en off)

Este es Aaron Russo, un cineasta y político. A su izquierda está Nicholas Rockefeller, de la dinastía de banqueros y comerciantes de Rockefeller. Después de mantener una amistad con Nicholas Rockefeller, Aaron terminó la relación horrorizado por lo que supo sobre los Rockefeller y sus ambiciones.


(Declaración telefónica del tal Aaron sobre una conversación que mantuvo con Nicholas Rockefeller once meses antes del 11-S)

Un día tuve una llamada de una abogada que conocía y me dijo: “¿te gustaría conocer a uno de los Rockefeller?” Le dije: “Seguro, me encantaría”.

Nos hicimos amigos. Y comenzó a divulgarme un montón de cosas. Entonces, una noche me dijo: “Va haber un evento, Aaron. Y a partir de ese momento vamos a ir a Afganistán, así pondremos tuberías en el Mar Caspio. Vamos a ir a Irak para llevarnos el petróleo y establecer una base en Oriente Medio. Y vamos a ir a Venezuela y tratar de deshacernos de Chávez”.

Y las dos primeras cosas las llevaron a cabo. Lo de Chávez no se completó.

Nicholas Rockefeller me dijo: “Vas a ver tipos yendo a cuevas buscando a gente que nunca va a encontrar.” Él se reía del hecho que tú tienes esta Guerra contra el Terror y no hay un enemigo real. Estaba hablando de cómo teniendo esta guerra contra el terror nunca la puedes ganar porque es una guerra eterna, así siempre puedes
seguir quitándole las libertades a la gente.

Y le dije: “¿Cómo vas a hacer para convencer a la gente de que esta guerra es real?”

Y me dijo: “Por los medios. Los medios de comunicación pueden convencer a todos de que es real. Sólo debes seguir hablando de estas cosas, y decirlas una y otra y otra vez. Y eventualmente la gente las cree”.

Sabes, ellos crearon la Reserva Federal en 1913 a través de mentiras; crearon el 11 de septiembre que fue otra mentira; a través del 11- S están luchando una guerra contra el terror y de repente vas a Irak, que fue otra mentira; y ahora van a ir a Irán. Es una cosa llevando a otra y a otra.

Le decía: “¿Por qué están haciendo esto? ¿Cuál es el objetivo de esto?
Tienes todo el dinero del mundo, todo el poder... Están hiriendo gente, eso no es bueno”

Y él me contestaba: “¿Por qué te preocupas por la gente? Cuídate de ti mismo y cuida de tu familia”.

Le dije: “¿Cuál es el objetivo definitivo aquí?”


Él me dijo: “El objetivo definitivo es colocarle un chip RFID a todo el mundo. Y tener todo el dinero en esos chips, y tener todo en esos chips. Y si alguien quiere protestar sobre lo que hacemos o quiere violar lo que queremos, entonces sólo apagamos sus chips”


Como dije, esto es un fragmento del documental “Zeitgeist” (2007), producido por un tal Peter Joseph con difusión única en Internet (Google Video, Youtube...).

Lejos de ser un seguidor de las teorías de la conspiración, he de admitir que el encuentro con esta película me ha parecido fascinante, especialmente la parte 3 en la que explican - de otra manera - el origen y evolución del Sistema de Reserva Federal de los EE.UU. (FED), tan de boga en estos días de crisis globalizada. Pero no solo se habla de la intrincada red financiera internacional y de sus teje-manejes, sino también de la construcción (pastiche) del Cristianismo, de la manipulación del Terrorismo, o, por ejemplo, de la ilegalidad flagrante del Impuesto Federal al Ingreso (Federal Income tax). Un impuesto aparentemente anticonstitucional (hasta que nadie declare lo contrario), que se encarga de “recaudar” para el FED (un consorcio público/privado) una media del 35% !!! del salario anual de cada trabajador en EE.UU. Aparentemente, es la única ley anticonstitucional en la historia de este país que ha sido aprobada por el Congreso.

Creo que lo que habría que destacar en este documental no es tanto su pasión por las teorías conspirativas, sino su voluntad por analizar la construcción de mitos. Y, sobre todo, su voluntad por analizar cómo éstos acaban determinando nuestra existencia, independientemente de la veracidad que puedan portar o de la época en que vivamos.

En cuanto a la fiabilidad de la información proporcionada, únicamente decir que al final del documental aparece una larga lista de referencias donde, en principio, podemos contrastar todo lo relatado. Asimismo, lo que se va mostrando a lo largo de la película está (aparentemente) bien documentado. Por otro lado, (y al margen de querer entrar en la polémica de hasta qué punto este film se acerca a la realidad), he de decir que "Zeitgeist" parece ser fruto de un largo y complejo trabajo de investigación. Que ya es decir bastante en los días que corren. Otro punto a su favor es la ausencia de ánimo de lucro, puesto que sólo se ha difundido por Internet. Que cada uno saque sus propias conclusiones. Lo que está claro es que pasarán un buen rato visionando esto.
video

16/09/08

El copyright de los conflictos (víctimas con derechos de autor)


Detrás de cada conflicto hay una ‘jauría informativa‘. Los medios compiten entre sí por una ‘primicia’: la malversación de la fugaz verdad de los hechos adaptada a unas ciertas estrategias comerciales y a algunos pactos políticos. Casi ningún periodista podrá contar lo que ha visto y oído, tan sólo repite lo que la línea editorial de su empresa le dicta. Esos repetidores perjudican la posibilidad de apreciar los conflictos desde una perspectiva más general, aunque su audiencia la mayoría de las veces no tiene el menor interés en preguntar por la razón, las causas o la evolución de los hechos. Es suficiente con minuto y medio de fragmentos inconexos para informar. Al público le basta que un conflicto tenga enemigos, uno el malo y otro el bueno, y un ganador que defienda la justicia de los devastadores medios que usa para alcanzar la victoria; aquellos triunfos anodinos con cientos de víctimas ocultas.
Al margen de la ‘jauría’ están los supervivientes y los protagonistas del conflicto. Ningún periodista se aproxima a ellos, temen el contacto con unos y las represalias de los otros. El miedo y la comodidad de los medios ha creado una imagen del mundo en la que el horror, la crueldad y la mentira son intraducibles, pasan porque sí y pensar en un por qué resulta desagradable. Se olvida el conflicto con el fútbol y el famoseo. Los sesudos editorialistas vitorean, desde sus camas de trabajo, una realidad que les viene regurgitada. Aún recuerdo el heroico “helicóptero de Troya” del buen Héctor Abad y su Helena-Ingrid. Con las 'casuales filtraciones’ que vinieron después su reescritura del mito era algo menos que un parloteo insulso.
Entre la jauría parece que hay ‘ciudadanos-periodistas’ repentinamente ilustrados, o algunos ‘historiadores’ como dice Kapuscinski. Los hay como Pérez Reverte, de esos chulazos que dicen tener perdigones entre los granos del culo, luciendo galones de corresponsal de guerra: “tu no has visto arder Sarajevo…a paseo imbécil”; es lo menos cabrón que suele esputar. Periodismo es vida, es historia dice el viajero polaco, hasta tal punto que se puede perder, transformar o saber más de la propia -vida- en medio de los hechos que se narran.
En el documental sobre Hollman Morris “Unwanted witness” se muestra ese tipo de periodismo -con más ética ¿quizá?- ahogado en la jauría de informadores dedicados al lameculeo y el farandulerismo regional. Sin embargo, resulta curioso que en un conflicto tan abandonado por los medios sea la vida de ‘un periodista’ lo único claro y distinto en medio del horror y los sufrimientos de la guerra. La joda es por qué se habla de un periodista que cubre el conflicto y no del conflicto mismo. Es posible que una cosa lleve a la otra. Ojalá que el argumento del documental lo consiga: el valor del trabajo periodístico visto desde la relación absurda entre el número de amenazas de muerte y los premios obtenidos, todo aquello en medio de la roñosa indiferencia patria.
El joven periodista hace un book y repasa su lista de premios para asistir a un Festival de cine, lo que contrasta con la figura de otro periodista, Kapuscinski. Este es un caso aparte en el que la vida del cronista es descubierta en el mensaje de los otros, unos desconocidos, a los que es necesario sacar del anonimato y el abandono. En el cartel del documental se ve a un corresponsal de guerra que da zancadas hacia unos helicópteros. Me pregunto qué ha dejado atrás ese corredor, ¿qué ha sido de las víctimas? ¿aquel testimonio es la reconstrucción de los hechos, un esbozo aproximado del complejo fluir del conflicto o una mera documentación del horror blindada con derechos de autor y un reluciente copyright global: 'H.R.'?.

31/08/08

UNA ESCOBA DETRÁS DE LA PUERTA PARA LA CPI


La CPI puede ser vista como un remedo jurídico de la persistente injusticia que devora al mundo, pero tocar a la puerta del horror no resulta para nada inoportuno. Colombia no es el único país objeto de las investigaciones de la Corte y más allá de la conveniencia, y/o relevancia, de sus actividades está la búsqueda de justicia por parte las víctimas del conflicto, lo que genera una evidente furia en los acomodados apólogos de unas instituciones sospechosas y fraudulentas. Los defensores de los derechos humanos eligen candidatos -tarea difícil por la cantidad- para las causas de la CPI, mientras los fervientes del régimen compilan argumentos para invalidar aquella alevosa intromisión en los asuntos patrios.
Es difícil aceptar que en un país ‘en llamas’ existan opinadores que defiendan la escueta idea de la ‘intromisión internacional’, cuando se trata de justicia, pero acepten de buena gana los regalitos bélicos de los norteamericanos. Cuando se juzgan muertes amparadas por la negligencia estatal se trata de ‘asuntos nacionales’, pero si se trata de dar tiros cualquier recurso -foráneo o criminal- es bien recibido. En pocas palabras a la CPI le dan una patada en el culo y a Bush la Cruz de Boyacá.
Otros hechos son la prueba de este absurdo patriotero. El fiscal que llevaba el caso del senador X renuncia al cargo. Los medios le acusan de liberar al acusado porque hizo una ‘débil acusación’, pero lo cierto es que otro fiscal cerró el caso. Si en algún momento la CPI requiere la colaboración de estos fiscales, ellos tendrán que dejar de pisarse las mangueras o revalidar el hecho de “que es muy difícil acopiar pruebas para un fiscal que se desplaza a Córdoba y a municipios de Antioquia donde el peligro no es imaginación sino una realidad. Y es más difícil cuando la gente teme hablar, cuando el testigo teme llegar”. También es una incógnita la supuesta ayuda que recibirá la justicia colombiana del sistema de acusación norteamericano de la que Luís Moreno Ocampo (CPI) dice: “Habrá que esperar a ver”.

24/08/08

EL MAQUILLAJE INTERNACIONAL


La consulta que hizo un fiscal de la CPI acerca de los crímenes paramilitares en Colombia tuvo como efecto una ilusa esperanza de condena internacional y de justicia con final feliz. El caso es que la misma CPI no ha logrado resolver una de sus causas principales: el genocidio bosnio en la guerra de los Balcanes. Milosewicz ‘murió’ antes de ser condenado y Serbia entregó a Kradzic hasta que la presión europea -plata en mano- le obligó a desvelar su identidad. En Belgrado se comercian visitas turísticas a los lugares en los que Kradzic inventó su ‘segunda vida’. Este nefasto personaje, al igual que Milosevic, representan para una parte de la sociedad serbia un ideal patriótico.
La CPI no puede hacer mucho en este caso por la dificultad de conectar las ordenes de Milosevic y Kradzic con las ejecuciones, masacres y el confinamiento forzado de los bosnios a manos del ejercito serbio. En el caso colombiano los únicos que podrían aclarar las atrocidades cometidas, señalar la infiltración política y responder por los asesinatos en masa son los jefes paramilitares que pactaron con la justicia de Estados Unidos, país que no ha suscrito el tratado que reconoce la jurisdicción de la CPI. Por eso será imposible que la CPI vaya más allá de una consulta por la simple razón de que no existe ningún acervo probatorio, ni la posibilidad de llevar ante los jueces de la CPI a los culpables. Este caso estará enterrado en la misma abulia que asistió en directo, por la CNN, al asedio de Sarajevo, al genocidio Ruandes, a la matanza de Darfur, o a las torturas de Guantánamo. La CPI, con el juez Garzón incluido, no pasa de ser un equipo de control circunstancial de daños, un instrumento jurídico para maquillar la historia.

11/08/08

EL MIEDO LÚCIDO Y EL AMOR POPULAR (cerebritos acorralados)


“…es mejor ser amado que temido o viceversa. Sería menester ser lo uno y lo otro; pero, como resulta difícil combinar ambas cosas, es más seguro ser temido que amado cuando hay que renunciar a una de las dos.”
Maquiavelo

La estima que la opinión pública le dedica al inquilino de palacio puede ser una invención, un espejismo, pero en estos días de aciagas realidades virtuales hasta “las mentes más brillantes del país” confiesan que temen a ese equivocado cariño del vulgo que se sienta a la mesa de una manera impertinente y bochornosa; les obliga a callar. Los pasivos y acomodados académicos vivieron tranquilos con las masacres de los años 50 y 80, con los asesinatos políticos de principios de los 90, aceptando a la ligera la popularidad irrefrenable de Fujimori o dejando a un lado, por anecdóticas, las alabanzas de Laureano Gómez a Goebbles. Ayer leí aquella crónica de agravios en la que unos “intelectos privilegiados” se quejaban por el aislamiento que la masa patriotera les endilga. Sus vidas y opiniones, muy privadas, se ven coartadas por la unanimidad ante el caudillo, por el lameculeo de los medios y por ese clima de insano entusiasmo alrededor de una mentira que luce con estilo los trajes de la verdad.
La crónica de Semana lamentaba cerca del punto final semejante patetismo, tanto, que sólo pudo finalizar con un lacónico: si hay democracia cualquiera puede opinar. Y en esas los dejaron, por un lado a los discursos éticos, de Hoyos, acerca de una racionalidad deliberativa y discursiva paralizada ante los embates del engaño público; y por el otro a los estudios matemáticos de Isaza acerca de un conflicto sin variables recursivas, ni resultados deducibles de un par de premisas. El aislamiento de la razón deliberativa y de las formalizaciones matemáticas no se debe a la popularidad de un caudillo, se trata de un país ahogado en la miseria por décadas, educado por un par de reinitas, un pueblo aprendiz de soldado universal con accesos ilimitados a la muerte y al dinero. Siento que la lucidez de los académicos alcance solamente para confesar un miedo que jamás sintieron hacia otros verdugos criollos, tan o más tiranos que el amado inquilino.
Creo que los ‘cerebritos acorralados’ poco le han hablado a sus alumnos de un antiguo tema: los intelectuales y la sociedad. Si no lo han hecho, ni lo hacen ahora, qué demonios esperan del país que dicen temer.