1/2/07

LA INVENCIÓN DEL AUTOR (II)

La obra suele superar al autor, rebasa sus límites y recae en la vida misma. No basta con sumar nuestro nombre al de uno más leído y citado. Una pretendida obra debe invadir otras vidas tanto como la nuestra, que ya fue perpetrada por otro. A esa irrupción -siempre inevitable- la denominamos ‘memoria’. Un Quijote puede ser un manchego y a la vez cualquier otro soñador, aunque ya nadie aguanta ser llamado Hamlet, Dedalus o Werther. La irrupción de la obra en la vida salva a un pretendido autor del olvido. La obra desborda la página y hace que la vida sea calificada por el nombre de un autor, parece que no hay distinción entre la palabra y la circunstancia que la significa.
El escritor ‘A’ es dueño de un soneto y a pesar de su carrera académica prefiere preguntar, después de publicar su novela, por el responsable del poema que da título al libro ¿Él preguntó primero o ya conocía la respuesta? Un día escribió ‘A’: “…encontré en los bolsillos de su chaqueta (…) un poema de Borges, una especie de epitafio que empieza: Ya somos el olvido que seremos” (El Colombiano, 25 de Agosto de 2002). Después ‘A’ publicó el poema “Memento” (revista Número 43) un año antes de la novela. Dos versos del poema sirven de corrección a lo escrito en la crónica: “Había en los bolsillos un poema/de Borges «Epitafio»”. La corrección, sin embargo, es anterior a la crónica, porque “Memento” esta fechado en 1999. El escritor ‘A’ tiene la virtud de corregirse antes de cometer el error. La versión definitiva del poema aparece poco después de la novela: el soneto se llama “Epitafio” y no es “una especie de epitafio”.
Antes y después de publicar la novela el escritor ‘A’ corrige las imprecisiones de su relato en columnas de prensa y en poemas sueltos, siente la necesidad de unir su nombre al de Borges y sobre todo fijar un título para el soneto. Un esclarecido intelectual, por poco profesor universitario, olvida comprobar la procedencia del título de su novela. No sabe si es un verso, el título de un poema, o, cualquiera de las anteriores.
La fabula, inventada a trozos en contrapunto bachiano, desborda la página, se da un paseo por semanarios y periódicos, es el punto seguido de un calificativo universal e irónico con epígrafe incluído: "¿Cuál de los dos escribe este poema/de un yo plural y de una sola sombra?". Todo esto es tan borgesiano -siguen suspiros- (Próxima entrega la confección del poema y su parodia)

2 comentarios:

ESTACIÓN POETAS dijo...

en este maremagnum de odios y copias, tambien sabia de aunque fuera raro la culpabilidad del primero y la comercializacion que busca con un infundado escandalo

El Club de La Cabala dijo...

Quiubo Gente! Saludamos sus letras desde New Jersey, de la misma ronda de German, Jenry y Pacho.
Hemos hecho link con nuestro blog, El Club de la Cabala...
Visitenlo y enterense de la farra amorosa de Pacho.
http://cabalaclub.blogspot.com/

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