15/6/06

Monserrate









El día se va como un suspiro y apenas se puede aprehender. La mística se eleva al viento con las sábanas que descansan en las cuerdas del patio... y así se va...
¿Qué pasó? ¿Qué vendrá? Nada que no sea ya este viento frío del atardecer...
Bogotá se derrama en los potreros que antes tenían cerezos y ahora tienen andenes... y qué?
Se sigue derramando y gotea como la llave de la casa que nunca se arregló; se sigue derramando mientras Monserrate vigila sin pestañear.
Vaya suerte mirar este valle y no acordarse de quien fue, quien lo mereció, quien y cómo lo habitó. Vaya suerte los atardeceres que dejan de verse, y se mueren estrellados en la pared... inicuamente, inútilmente, inofensivamente... Vaya suerte la de habitar calles repletas de pasos de gentes que se borran con los pasos de otras gentes...

Monserrate de los delirios... viste engordar estas calles que te devoraron como cerdos sin parar ¡y no es así que te pensabas!... Toca estar despierto. No se puede dormir... toca velar, y estar vigilante. Toca velar... Toca velar

VIEJOSKR

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bogotá colonial llena de hinojosas, endemoniados, ilustrados y mestizos de incierto destino...esos caminos van del frio antiguo al calor moderno...oye viejo tu..que lirica...EL PODER DEL VERBORREO¡¡¡¡¡
fil

FIl dijo...

Bien por el nuevo diseño...

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