18/5/06

MORCILLAS Y PALIMPSESTOS

arar

















No refuge could save the hireling and slave
From the terror of flight, or the gloom of the grave:
And the star-spangled banner in triumph doth wave
O'er the land of the free and the home of the brave!
Francis Scott Key

Al final de un concierto del Kronos Quartet y como regalo para un auditorio locuaz, se escuchó la versión de la versión que San Hendrix tocó, en el lejano 69-gustok, del himno de la tierra prometida. Léase: la libre y democrática doble carne con tocineta. El KQ toca tangos de Piazolla, arreglos de Café Tacuba y otras cositas de compositores de la India, México o Marruecos. De pronto, suena el primer acorde de Jimmy -al fondo en cinta magnetofónica- acompañado de estridentes violines con pedalera y un schello patraseao que marcaba el bajo a un caos bélico, dulce inspiración para la letra del tema aquel. Me uní a los aullidos generales.
Ignorante, como siempre, e hinchado de medianía busqué en el ‘jujel’ la cancioncita para obtener una versión cariñosa, y casera, de aquel ancestral jubilo: no perecer después de una refriega, batalla o tropel y adjudicarle ese bien a un objeto que pasaba por allí, a unas piernas o a la virgen de Bojaca. De este jubilo nace la leyenda de este tema tan popular. Un tal Francis cualquiera, pachito para nosotros, atrapado en un calabozo oyó un gran bombardeo de los ‘casacas rojas‘. Al día siguiente asoma por la ventana, siempre hay una, así la historia sea de presidio, y oh¡ júbilo, aparece ondeante la bandera de las estrellas ‘refulgente’ al amanecer (los versitos dé más arriba lo dicen).
El poema se hizo muy popular y le pusieron una música, muy popular, pero compuesta para otra letra. Eso ya no importa demasiado. El caso es que siempre ha sido muy difícil recordar el poema, así que una de las grandes aficiones gringas es pescar cómo el cantante de turno, antes del partido de lo que sea, hace unas suculentas morcillas con el himno de todos los ciudadanos. A nadie le molesta el olvido, la improvisación o el evidente palimpsesto, sin embargo cuando Hendrix alternó su versión con bombardeos y alaridos en alusión a Vietnam la cosa ya no fue tan amable. El mismo Kronos toca de nuevo esta versión, muy apropiada para la época, e imagino que no quiere repetir la improvisación en la final, por decir algo, de Hockey del año pasado.
………
No dude en pillar el tema en: http://www.myspace.com/kronosquartet

1 comentario:

oscar dijo...

Muy interesante

Mis orejitas salpicadas por una especie de salsa de tomate más picante que dulce. Sumerce perdone, pero es que en medio de tanto porro (sabanero) el oido sigue, como la perra de un amigo mío, las canastas de basura que apetitosa, le ofrecen en la calle.
Muy interesante

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