3/4/08

BOGOTAZOS I, II, III….

Arden los tranvías en la Plaza de Bolívar, en la avenida Jiménez, frente a la Gobernación, en hilera. Pasan hombres enardecidos. La desnuda 'mataganado' terciada a la cintura; el licor y los machetes; el palo y el puñal. El tranvía Nº 10 con el letrero de la ruta: Av. Chile- San Francisco, atrae a estos hombres que hacen el esfuerzo por descarrilarlo y volcarlo.
W. Ospina. El saqueo de una ilusión, 1998. *

Cuando vivía en el barrio Gaitán veía cada 9 de abril a unos ancianos ante la estatua del caudillo, intentaban describir, una vez más, cómo había desaparecido a manos de un desconocido aquel gesto de la retórica gaitanista: ¡Mamola! Con el mismo fin, García Márquez sostiene que el siglo XX empezó en Colombia aquel viernes de 1948, otros consideran que el ‘primer’ Bogotazo de 1893 marca el inicio de la modernidad en el país. Los Bogotazos son a Colombia lo que es Waterloo para Francia, la batalla de Trafalgar para los españoles o el 11S para los norteamericanos. A punta de Bogotazos se inventa una falacia: el día en el que se perdió todo pero se ganó el siglo, el momento en que cambio la historia. Creo que no hay nada más equivocado. En los Bogotazos de 1893 y 1948 está presente como causa de la deflagración y el motín la política bipartidista liberal-conservadora que manipuló a sus seguidores como si fueran tropas en un plan de batalla.
Colombia antes de 1893, en apenas 50 años, había vivido cerca de seis guerras civiles que enfrentaron al bipartidismo liberal-conservador. El 15 de enero de 1893 la gente más pobre de la ciudad incendió y saqueo Bogotá durante 24 horas, porque en un periódico conservador se publicaron unas gacetillas que trataban a los más pobres de ‘borrachos y parranderos’. Los liberales aprovecharon la ocasión y aleccionaron al pueblo; este fue el abrebocas de otra guerra, la primera del siglo XX, la guerra de los mil días.
La causa del segundo Bogotazo fue el asesinato de un tribuno del pueblo, el político que instauró el zapato escolar gratuito, el autor de “La Oración de los Humildes”. Apenas dos meses antes del día 9 de abril Gaitán convocó la ‘Manifestación del silencio’ en nombre de las víctimas de la violencia política conservadora por parte de los primeros ‘chulavitas’ y ‘pájaros’, los tatarabuelos de los ‘paracos’.
Los Bogotazos representaron un gran culmen de los enfrentamientos rurales del bipartidismo trasladados a la violencia urbana, lo que degeneró en un régimen sin libertades. Al final de cada Bogotazo se firmaba un pacto político bipartidista a favor del ganador del motín urbano, lo que precedía a un cruento periodo de más violencia rural.
La agresividad del bipartidismo político colombiano es la principal causa de la violencia rural -en gran parte del siglo XX- y de los ‘Bogotazos’. Por eso no es casualidad que la permanencia de los mismos partidos políticos y de los descendientes de aquellos dirigentes, tan proclives a la barbarie, ofrezca una imagen superficial del ‘Bogotazo’ en la que es muy difícil reconocer la responsabilidad histórica de la violencia del bipartidismo en aquellos conflictos. Este hecho le da aun más vigencia a las palabras de Jorge Eliécer Gaitán:
«En Colombia hay dos países: el país político que piensa en sus empleos, en su mecánica y en su poder, y el país nacional que piensa en su trabajo, en su salud, en su cultura, desatendidos por el país político. El país político tiene metas diferentes a las del país nacional. ¡Tremendo drama en la historia de un pueblo!»
*Ver el video sin sonido.

1/4/08

!!!TENGO FILO HERMANO¡¡¡¡ (!I’m cutting dude¡)


“La sociedad está dividida en dos grandes clases: la de los que tienen más comida que apetito y la de los que tienen más apetito que comida.”
“La glotonería mata más que la espada”

‘Moler saliva’, ‘come lo que quieras, pero cómetelo bien’ son de esas frases cajoneras que le dan un poco de hilaridad a una conversación en la mesa, seguidas de ‘no meta los pies en la sopa’, ‘se come los garbanzos amarrados’ y muchas más a propósito de nuestra elemental - o sofisticada- relación con el ‘papeo’. No nos sorprendería entonces que el orden mundial estuviera gobernado por el mercado alimentario: una megaestructura que empobrece al mundo rural, enferma y manipula a los consumidores, una industria responsable de inmensas fortunas basadas en los sistemas de distribución y manufactura de alimentos, en el diseño biológico de las materias primas, y en la definición de las prioridades alimentarías del hemisferio norte en detrimento del hambre de los países pobres. Al parecer no es la religión, ni el petróleo, ni el dinero….es el cotidiano e imprescindible ‘bitute’ lo que gobierna las relaciones comerciales del mundo global.
Del tema ‘comida’ se han hecho documentales como ‘Super-size me’, ‘Fast food nation’ y hasta credos alimentarios: slow-food, macrobiótica, vegetarianos estrictos o laxos. Aunque tan sólo los hechos muestran que la comida está primero que Internet o el terrorismo. Hay personas, y no son pocas en el mundo desarrollado, que deben pagar dos pasajes de avión porque su enorme humanidad requiere dos asientos y dos raciones de la detestable comida inventada para el transporte aéreo; hay tal cantidad de productos alimentarios industrializados que es necesario enseñar en los colegios el ‘significado comestible’ de la palabra berenjena. En el otro lado del mundo millones de campesinos pierden sus tierras, porque en los tratados de libre comercio no se contempla la defensa de las pequeñas explotaciones destruidas por la invasión de productos transgénicos más baratos y productivos, plantaciones que exterminan a las especies biológicas locales. En México el maíz de las milenarias tortillas es una marca registrada y protegida por las leyes del copyright, ahora una precolonial tortilla es un producto industrial que engorda y enferma ¿Tendremos que marchar por las calles exigiendo la salvación de la Arepa y la aguapanela?
Después de tantas conquistas políticas y culturales del mundo, tardo-moderno y ante-primitivo, en el que vivimos, hay que pensar y luchar por el derecho fundamental a la ‘soberanía alimentaría’, lo que ayudaría a superar las hambrunas en los países pobres y la obesidad mórbida en los países ricos. El supuesto equilibrio alimentario de nuestro mundo globalizado se traduce en dos billones de personas entre obesos y hambrientos. Las cifras reales del bienestar social no deberían ser solamente el producto bruto per capita, la conexión a Internet o el nivel educativo, también debe contemplarse el grado de soberanía alimentaría de cada país y la relación cultural de sus habitantes con la comida. El hambre no debe ser el condimento de nuestro mundo y tampoco nuestro único alimento la existencia patentada de tres semillas.
Léase:
'Obesos y famélicos' (Stuffed and Starved: Markets, Power and the Hidden Battle for the World Food System) de Raj Patel.
http://www.stuffedandstarved.org/drupal/frontpage
http://www.foodfirst.org/

28/3/08

STEAL THIS HIPPIE


“Free speech is the rigth to shout ‘theater’ in a crowded fire” proverbio yippie.
“Me siento identificado con los niños burgueses que quieren reemplazar las armas por las flores” A. Hoffman.

Un columnista del NYTimes dice que para el nuevo altruismo norteamericano, sostenido por fructiferos negocios, “Barack Obama es como Abbie Hoffman”. Identificación que alimenta la nostalgia de los ‘yuppies’ por los ‘yippies’ (partido de la juventud) y una moda -casi socialista- de estilo contracultural sesentero, en la onda de ciertas opiniones subversivas inconfesables: el capitalismo socialmente correcto y el venture-capital codo a codo con programas de acción comunitaria. Será una coincidencia que mientras Obama le pone color a la casa blanca en los cines se proyecta un documental sobre el juicio a los 7 de Chicago, otros dicen 8 si incluimos a Sealer el lider de los ‘black panther’, que organizaron la protesta de 1968 contra la guerra de Vietnam. Abbie Hoffman hizo parte de los siete-ocho y el documental se llama Chigago 10.
Hoffman murio en su ley por una sobredosis de barbituricos en el 89, pero antes había dado valiososo consejos a los vagabundos para vivir gratis y robar cualquier cosa en “Steal this book“; participó en una levitación del pentagono que se levantó unos centimetros del suelo y se puso verde antes de la primera carga policial; recibió un guitarrazo legendario de los Who en Woostock; y denunció la opresiva irrealidad de la sociedad norteamericana; fue amigo del black-power, el defensor de la paz-amor contra la industria de la guerra, el activista de las revoluciones mínimas inspiradas en la honestidad vital y en el desarraigo de la libertad, el lider de la psicodélia revolucionaria que ponía antes de cualquier palabra FREE….todo FREE…
Años después Abbie decía ignorar el impacto televisivo que tuvieron la protestas de Chicago y la relativa conciencia que por un momento despertó a la Norteamérica obtusa, sorprendida hoy por el auge de Obama y embarcada -otra vez, cuantas van desde el 68- en una guerra en las fronteras del Imperio.

18/3/08

LA MENTIRA SALE DEL ARMARIO



Sólo hay mentiras y de todas ellas la más grande es la verdad

El lema de la noventera X-files era “la verdad está allí fuera”, aquella frase representaba una trama incomprensible de una perplejidad engañosa: no había un “allí fuera” y menos alguna pista acerca de la “verdad”, luego vino el Nero de Matrix que accede al “desierto de la realidad” cuando reconoce el falso escenario digital que gobierna el mundo. De este modo se representa en Norteamérica el imperativo humano ‘!conoce la verdad¡’ que se parece más a una adivinanza, una fabula o una figura narrativa al estilo de Lewis Carroll: sigue al conejo blanco a su madriguera que tiene mucha prisa. Eso es el documental Zeitgeist (el espíritu de la época): un conejo blanco que no deja de mirar su reloj; alguien que abre los ojos en una habitación en la que soñaba que estaba dormido soñando que dormía en esa misma habitación soñando que dormía.
Es muy curioso que sólo cuando la sociedad norteamericana se siente engañada el resto del mundo también debe sentirse igual, creo que este es el gran motivo del documental: alguien ha defraudado espiritualmente a los norteamericanos y ninguno de ellos se ha dado cuenta. Ese es el papel que asume este documental en la cultura norteamericana, lo que resulta comprensible por los temas que trata: los símbolos religiosos, la invención del terrorismo y las trampas financieras.
En Norteamérica millones de personas creen que ‘Jesús les ama’ y defienden con el mismo fervor el derecho a llevar armas como la expresión bíblica ‘Dios es amor’. En el inicio de la candidatura republicana había un pastor que aseguraba que Adán y Eva fueron personajes históricos tan reales como los asistentes a su iglesia. Lo que ha generado un integrismo religioso basado en la idea nefasta de que los norteamericanos son el pueblo elegido por Jesús y los votantes de Bush jr. se enorgullecen de esa creencia. Esos mismos creyentes son los que financian el ejercito con sus impuestos y ayudan a la expansión imperialista norteamericana, también son los mismos que se endeudan hasta el culo para consumir compulsivamente. Ahora viene Zeitgeist y les cuenta a los buenos cristianos de Norteamérica que toda esa historia es una mentira y esos mismos cristianos mandarán a la mierda la verdad -detrás de las mentiras- cuando voten a los republicanos.
La primera parte de Zeitgeist es un ejercicio muy pobre de lo que se conoce como ‘religiones comparadas’. La conclusión del documental es un simple: el Jesús histórico es una invención, igual que Buda o Krishna. La idea ‘engaño igual religión’ tiene más de doscientos años, los mismos que proclamar que dios es una creación cultural, así que las inquietantes conclusiones de Zeitgeist parecen dirigirse a norteamericanos puritanos que no ven nada más allá de sus televisores, sus deportes absurdos y la comida basura. En la segunda parte del documental aparece la teoría del ‘gran complot terrorista’. Sin embargo, mucho antes de Zeitgeist, y con la colaboración de académicos y periodistas de todo el mundo, entre ellos Gianni Vattimo, y en la misma línea critica de Noam Chomsky, se publicó en Italia “Zero. Perche la versione ufficiale sull 11/9 e un falso”. Cada capítulo de este libro desarrolla en detalle los argumentos de Zeitgeist, así que una vez más se habla primero de la ‘gran conspiración’ en Europa para que sea novedad en la puritana Norteamérica, donde ya se han producido documentales sobre la invención del terrorismo y la paranoia colectiva como forma de cohesión social (“American Zeitgeist: crisis and coinsciense in a age of terror” de Rob McGann).
La ultima parte del documental revela los detalles de la fundación de la Federal Reserve y los mecanismos financieros que dominan a los norteamericanos; está claro que ya están en el olvido las ideas de Galeano sobre la manipulación de América Latina por parte del banco central de los pobres: el BID y el FMI. El documental quiere enseñar un gran complot financiero: el de los grandes banqueros de principios del siglo XX, cuando todos los años se reúne en Davos un ‘gran complot’ de los más ricos del mundo para deliberar sobre el crecimiento de sus fortunas. Nadie entra a sus reuniones, pero los hoteles están llenos de periodistas.
Zeitgeist es la verdad mentida y mentada de los perogrullos, de esa parte de Norteamérica que en las grandes ciudades no es visible, pero que todos los domingos va a culto con sus pastores republicanos, tiene fe en la creación del universo, el amor personal de un tal Jesús y que guarda un arsenal en su casa. Pero también es la verdad global divulgada por una empresa que facilita a otra parte de la gran audiencia mundial los argumentos suficientes para corroborar lo que ya sabe el tango: “el mundo es y será una porqueria”.

16/3/08

CAUDILLISMO LATINOAMERICANO: UN SALTO AL VACÍO HACIA EL AUTORITARISMO (DE FUJIMORI A URIBE)

I








“Los latinos son muy autoritarios”
“No es extraño oír en las capitales del continente que lo que se necesita para salir adelante es "un Fujimori"


En la primera mitad de los años 90 era común escuchar en la calle la expresión ‘necesitamos un Fujimori pa’que arregle este mierdero’, sólo una súper-figura presidencial del mismo tipo podía limpiar el congreso, acabar con el terrorismo, generar prosperidad económica y sobre todo motivar la confianza popular y empresarial. Los políticos de la época en Latinoamérica usaron el nombre del ‘chino’ como un epíteto del poder, lo que representó durante cierto tiempo el modelo de la fortaleza política, la aplicación del liberalismo económico y la popularidad alejada del lastre de los partidos tradicionales. En aquellos días el partido conservador, que ansiaba regresar al ejecutivo, soñaba con un candidato como ‘el chino’, y algunos medios llegaron a comparar la campaña presidencial de Mockus con la de Fujimori porque las dos compartían la independencia del partidismo político.
Durante la década de los 90 el nombre ‘fujimori’ sustituyó el significado de la palabra ‘caudillo’: una cabeza visible del poder, una figura personal capaz de resolver todos los problemas nacionales. Así que después de tanto soñar con un ‘fujimori’, la imaginación colectiva de la nación cuenta hoy con esa figura y la defiende con una rotunda aceptación (82%). No hace falta decir quien es, aunque si es indispensable recordar los perjuicios políticos y sociales que el estilo político del ‘chino’ causa en un Estado endeble que se autoproclama democrático.
El mayor peligro es la re-elección indefinida. Fujimori se las arregló con un ‘autogolpe’ que no escandalizó a nadie, porque en las elecciones convocadas por la nueva constitución el ‘chino’ arrasó a los demás candidatos con el 64% de los votos; record que sólo fue superado por la reelección de Uribe. La hegemonía de una misma cabeza política durante años establece, sin quererlo, por supuesto (¿?), una ‘rutina de poder’ que elimina la competencia democrática, ahoga el pluralismo y obstaculiza la acción judicial y legislativa, basta con hojear un periódico, así sea el de la familia Santos, para comprobar que todo eso ya está sucediendo en el segundo mandato de Uribe. El ‘caudillo’ está donde todos quieren que esté y, de una u otra manera, ofrece unos resultados que lo elevan por encima de todas las cuotas de poder. La reelección indefinida logra inducir y reforzar en la sociedad una misma idea: ‘sólo él puede’, lo que nadie ve es el modo en que el caudillo mantiene ese poder: la reforma de la constitución negociada con tránsfugas de cualquier procedencia política o gremial, el respaldo incondicional de unas fuerzas militares que se llevan casi todo el presupuesto nacional y el apoyo internacional del liberalismo económico global.
En la última década del siglo XX el caudillo civil Fujimori fue exageradamente popular en su país y en las naciones vecinas, logró vencer la resistencia política de Vargas Llosa y Pérez de Cuellar, derrotó al terrorismo, estabilizó la economía peruana y fue el hijo predilecto de las políticas liberales. Estas características se repiten en el gobierno Uribe, hasta tal punto que se reiteran las crisis diplomáticas con los vecinos, el espionaje a todas las fuerzas sociales y la presencia de oscuros aliados-asesores del poder ejecutivo, lo que corrobora la existencia de un mismo modelo político caudillista: el fujiribismo.
Los perjuicios sociales y humanitarios del caudillismo no pueden apreciarse hasta que la figura que lo representa no decae: Fujimori responde por múltiples acusaciones de corrupción, espionaje, violación de los derechos humanos y carga con el peso histórico de haber llevado a su país al vacío de poder, y es muy difícil que una democracia latinoamericana se recomponga después de haber sufrido una larga hegemonía caudillista. El camino político sin retorno del autoritarismo se ha contagiado a otros países, prueba de ello son los contactos y roces diplomáticos Uribe-Chávez que son ante todo el diálogo -nebuloso- entre dos caudillos. No se puede negar que el caudillismo gusta en América Latina, se trata de una herencia histórica que proviene de las constituciones inspiradas por el Libertador, no importa que su nombre aparezca o no en ellas, el caso es que las democracias post-coloniales tienden al autoritarismo; es suficiente con revisar la historia reciente del continente para encontrar pruebas evidentes de ello.


II


“Fujimori ganará las elecciones peruanas del 2010”

Todos los signos del triunfalismo caudillista están presentes en la actual situación política: se anuncia el triunfo sobre el terrorismo, la confianza en la economía se ha restaurado, el TLC está a la vuelta de la esquina y la popularidad del caudillo rompe todas las marcas, lo que quiere decir que las promesas acaban por cumplirse y la curva del desempeño del caudillo toca a su fin, así que la pregunta es ¿Colombia está preparada para asumir las consecuencias de un salto al vacío hacia el autoritarismo? Sería muy ingenuo pensar que después de hacerlo ‘tan bien’ un caudillo al estilo ‘fujiribe’ se baje del burro y abandone palacio para escribir sus memorias en una tranquila finquita cordobesa. La cuestión es ¿Qué viene después?
En el Perú el ‘después’ ha sido una caída estruendosa y un juicio político con un gran costo para la justicia y la memoria de ese país. En Colombia tanto la caída como el juicio al caudillo son imposibles, el país no ha sido capaz -en toda su historia- de juzgar a ninguno de sus presidentes, ni a nadie, a pesar de los estruendosos delitos que han ocurrido a dos palmos de sus ejecutivas narices: Palacio de Justicia, la Catedral, el Elefante, el Cagüan, masacres, asesinatos políticos, desplazamiento forzado…etc. Dudo mucho que el caudillo caiga estruendosamente, al contrario, es posible que aún reste un largo periodo de hegemonía con algunos paréntesis críticos, pero con el sesgo de la pasividad nacional de siempre.


III


“Perú es un país en el que cualquier crónica puede convertirse en un gran libro”
Creo que en Colombia poco se habla de las secuelas literarias que dejó el ‘chino’ en el Perú: Alonso Cueto (La hora azul), Carmen Ollé (Retrato de mujer sin familia ante una copa), Santiago Roncagliolo (Abril rojo), Edgardo Rivera Martínez (País de Jauja). A esta literatura se la ha bautizado con un curioso adjetivo: ‘realista’, nombre al que responde Jorge Eduardo Benavides (El año que rompí contigo, Los años inútiles): “con el ascenso de Fujimori, vivir de espaldas a la realidad era un suicidio”. Ese es el único efecto que de verdad añoro del autoritarismo uribista: que en, más o menos, diez años empiecen a publicarse, y con cierto éxito literario, zagas de novelas, de un número considerable de escritores que recordarán en nombre de todos el paso de la sociedad colombiana por el vacío caudillista de estos años; tan llenos de triunfos nacionales y orgullo patriótico. De cualquier modo, para los que quieran adelantarse a la ‘nueva ola realista’ se pueden ir leyendo las novelas de los escritores peruanos que nos llevan una cómoda ventaja en el tema del absurdo caudillista. La literatura llenará una vez más el vacío de la memoria colectiva y de la dormidera social que sufre el país, en su día lo hizo Garcia Marquez con las infinitas guerras civiles y sus oficiales desgraciados, la masacre de las bananeras, la violencia rural, y por eso, con gran habilidad, fue desplazado al reino afortunado del ‘realismo mágico’.

10/3/08

BALANCE ELECTORAL: ELEGIDOS Y APLAZADOS



Alguna vez discutí, en insultos varios, con una seguidora del PP español, lo más cariñoso que me dijo fue: “Vete a tu país de mierda…todos los inmigrantes que trabajaís en Cataluña y en el País Vasco sólo venís a partir España”. Desde ese día cuando alguien me pregunta qué hago en la península utilizo esa misma frase: “Pues…por aquí partiendo España”, los jajajijis de rigor y después explico de dónde ha salido ese tremendo disparate. Reconozco que la primera vez que le oí decir la barbaridad aquella, le pregunté dos veces más si lo que decía era cierto, si no le escuchaba mal, y a la tercera vez le pregunté, de nuevo, si ella se creía el significado de las palabras que acaban de salir de sus peperos labios, en ese momento infló su discreto pecho, levanto la barbilla en dirección al cielo, apagó los ojitos y dijo: “Sí”. Como no podía ser de otra forma en ese punto se acabó la discusión. Debo decir que no todos los seguidores del PP defienden semejante perla, pero lo cierto es que una de las actitudes más recurrentes del PP es el constante ataque a la beligerancia política de las naciones históricas, no en vano los catalanes han optado por votar al candidato socialista y lo mismo ha sucedido en el País Vasco.
Conozco algunos inmigrantes que dicen hablar el catalán -molt bé- y otros que por sus abuelos vascos les es más facil aprender el euskera, y hay muchos más que usan cualquiera de estas lenguas para dar los buenos días, despedirse o pedir una cerveza, y no creo que por eso se inmiscuyan en la beligerancia política de una nación histórica, simplemente aprenden las costumbres del lugar a donde llegan. Sin embargo, para ciertos sectores del PP el inmigrante que habla catalán, o se despide en vasco, perjudica a la soñada unidad española y nos meten en un ‘trauma histórico’ que a nosotros no nos corresponde resolver, por ejemplo, el PP tenía como proyecto electoral crear un contrato de españolidad para los inmigrantes, mientras la derecha catalana nacionalista (CiU) propuso que los inmigrantes tuvieran un carné de catalanidad para acceder a los servicios sociales. El partido socialista en este sentido es muy ambigüo, porque defiende un proyecto de sociedad multicultural y al mismo tiempo suscribe la política migratoria de la UE que tiene un solo propósito: blindar Europa.
Por eso después de los resultados electorales me siento un poco aliviado, porque los militantes más radicales del PP dejan de soñar despiertos con su nación castellano-confesional sin inmigrantes, educados por las naciones históricas, pero que componen vallenatos para la campaña; y también preocupado, porque las políticas socialistas no protegen ni favorecen la inmigración tanto como lo dicen, y los vaivenes económicos hacen que el sector más vulnerable sea el trabajo inmigrante. No hay que olvidar que al otro lado del charco parte de la familia espera su pellizco del salario mensual.
(En la foto Rajoy y Zapatero en una figura -ninot- de las fallas de Valencia)

8/3/08

LA MARCHA EN NY

Al final de la manifestación de Nueva York, concluimos que el presidente Alvaro Uribe está haciendo un trabajo grandioso: “Estas son las maravillas que consigue este Uribe, que gente como nosotros nos empecemos a encontrar”, dijo Amy Vélez, una colombiana de sonrisa hermosa que ejerce de enfermera para personas con VIH y a quien no le faltó energía para expresar ese sentimiento de que los que han mantenido el poder en Colombia por tantos años nos han agotando la paciencia.
Más en el club de la cábala

6/3/08

LAS CRISIS PERMANENTES DE UNA 'GRAVE' CRISIS


En medio de la actual crisis andina no es facil olvidar que en el siglo XIX la Gran Colombia (1819-1831) fue un país con los mismos símbolos nacionales, la misma moneda y hasta un sólo presidente que gobernó concentrando -al máximo- el poder político. Esa figura ‘presidencial fuerte’ es una herencia que algunos dictadores latinoamericanos han querido encarnar en toda clase de estruendosas variedades, y los mandatarios andinos siguen, a su manera, los pasos del modelo ‘dictador-presidente’ que tanto cautivó al joven Bolivar, cuando visitó la Europa napoleónica.
En estos días somos testigos del enfrentamiento de tres figuras presidenciales, cada una pretende representar un imperativo patriótico y transmitir una imagen de fortaleza ilimitada. Uno amenza, el otro responde y el que tercia no se queda atrás, entre tanto los medios de comunicación siguen a cada presidente -con la lengua muy cerca de sus ejecutivas posaderas- y lo protegen con sus editoriales y artículos. Pero esta ‘grave crisis’ enmascara otras ‘crisis permanentes’ a las que los presidentes de la ‘Gran Colombia’ apenas dan atención y que no tienen tanta pubilicidad, ni requieren, según su criterio, la intervención de organismos internacionales.
La primera de estas ‘crisis encubiertas’ es la crisis política que cada presidente arrastra en su propio país: Chavez ha perdido hace pocos meses el referéndum con el que pretendía reformar la constitución y auto-elegirse a perpetuidad; Correa fue elegido el año anterior y no consigue estabilizar el país; El 30% del congreso colombiano ha sido juzgado por sus relaciones con grupos paramilitares, y esos mismos políticos fueron los que apoyaron la reelección de Uribe que, a intervalos, va echando una mano a sus fieles aliados en un constante dame-que-te-pego con las Cortes.
Otra de las crisis es la crisis económica que Correa no ha llegado a resolver en el Ecuador, porque se ha dedicado a la reforma de los contratos con las compañias petroleras extranjeras y mejorar con ello las regalias que recibe el país -y ya se sabe a qué bolsillo va tanta regalia-, mientras el crecimiento económico ecuatoriano es uno de los más bajos de la región; en Venezuela hace más de un año que escasean los alimentos de primera necesidad y las ganacias del petróleo se gastan en importar productos que han subido más del 100% para venderlos subsidiados a los consumidores, en estas condiciones ningún presupuesto nacional alcanza; en Colombia el desempleo sobrepasa el 13% y la inflación crece sin control y no hay ninguna inversión en infraestructuras, puertos o energía; Ecuador y Colombia comparten la prosperidad del trabajo inmigrante, con este dinero se pagan los servicios públicos y las necesidades básicas de muchas familias, pero a largo plazo ningún país puede vivir del trabajo de millares de personas que han huido de las precarias condiciones de vida de un lugar que no cambia, ni mejora.
Los tres países comparten una grave crisis social y de seguridad: en Venezuela crece cada vez más la pobreza, como el país no produce nada y lo compra todo con las ganancias del petróleo, apenas sobra dinero para mantener a la nueva boliburguesia que se pasea en costosos coches europeos -Audi Q7- entre la miseria nacional; en Ecuador los derechos de los indígenas no son respetados porque sus territorios coinciden con las zonas petrolíferas y esa tierra es para perforarla, no para respetarla; y en Colombia la inversión militar resta prioridad al gasto social que es casi nulo, y la pobreza crece sin control en las bolsas de desplazamiento forzado que ahogan a las grandes ciudades.
A estas crisis hay que agregar la relación global entre petróleo y biocombustibles presente en los recursos naturales de la región ‘gran colombiana’. Venezuela debe el 55% de sus ingresos al petróleo y Ecuador el 25%, en Colombia ya es un hecho que las tierras del desplazamiento forzado son, y serán, campos de producción agricola para biocombustibles. Resulta, ¿ahora?, que es una coincidencia que la zona de producción petrolífera del Amazonas ecuatoriano sea el lugar en el que ocurrió esta ‘grave’ crisis diplomática. En esa misma región una empresa argentina proyecta construir, junto con el gobierno ecuatoriano, una central hidroeléctrica, justo al lado de los oleoductos que llevan el petróleo al Pacífico .
No se puede evitar la pregunta de siempre ¿Otra vez el petroleo? , pues si otra vez, y en esta ocasión no viene sólo, le acompaña otro azote global: los biocombustibles. Los organismos internacionales -ONU, FAO- afirman que la subida en los cereales está ahogando a los paises pobres que deben pagar el doble por las importaciones de grano o recibir menos ayudas alimentarías por el elevado costo de la energia verde: desde 2005 el maíz ha aumentado el 83%; la soja el 89%; los cacahuetes el 117%; el aceite de palma, el 140%, y el trigo el 142%. Por eso es facil entender por qué las tierras que servirían para la ‘reparación’ de los desplazados colombianos son extensos cultivos de palma.
El fantasma de la ‘pinza bolivariana’ representada por Chavez, Correa, Morales y Ortega es una curiosa regresión a los temores que tenían las provincias de la Gran Colombia por el régimen presidencialista del General Bolivar. Resulta interesante que mientras la prensa colombiana publicaba informes especiales sobre el ‘expansionismo chavista’, la prensa norteamericana trataba a Chavez como un socio relativamente molesto, pero inteligente a la hora de hacer negocios. En el fondo esa es la cuestión los negocios globales que son una forma de control ‘desestabilizador’, pero que generan muchas ganancias en las regiones en las que abundan los recursos naturales. En este contexto las escandalosas personalidades presidenciales -fortalecidas con ciertas ilusiones políticas- son un peón más y la población de la ‘Gran Colombia’ la víctima silenciosa de la pobreza, el hambre, el abandono y la violencia.
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